"Quiero irme a casa". Este pensamiento me asalta ayer en mi cocina. Casa, si estoy en casa! O no. Tal vez mi casa no es mi casa, no la siento como algo mio, y quiero ir a algún lugar donde me sienta bien. Quiero salir, volar y ser feliz.
Durante años he creido que la mentira en la que vivo me protegia de la infelicidad. No es así, lo he comprobado, tres dias sin prozac y solo deseo salir y correr, no estar en casa. En la casa que no siento mia, donde solo hay un cuadro que eligiera yo, donde me da lo mismo si se pinta de verde que de amarillo, que limpio para que a mis hijas no se las coman las pelusas.
Mi casa y mi matrimonio, una farsa absurda, un me caso porque toca, un deseo de que mi marido se transforme en una estatua de sal, y ya no hable, no toque, no bese, no se queje, no ordene, no convierta mi vida en una vida sin sentido.
A veces sueño despierta, me veo sola con mis hijas (ellas siempre a mi lado, mis amores, mis dolores) somos felices, nos abrazamos y nos besamos, siempre solas, siempre felices.

1 comentario:
Muy buenas, mujer. Mucho tiempo sin leerte y ¡caray! cómo te encuentro.
No te voy a dar consejos de ningún tipo, nadie mejor que tú sabe dónde estás metida.
Sólo deseo que tengas fuerza para hacer lo que realmente tu corazón y tu cabeza te dicten. No merece la pena aguantar algo que no tiene futuro.
Un beso muy grande y adelante con lo que sea.
Publicar un comentario