miércoles, 7 de mayo de 2008

EL SACRAMENTO DEL PERDON. SEGUNDA PARTE

Hoy continuaremos destripando El Sacamento del Perdón.



¿He temido alguna acción torpe conmigo mismo o con otros? ¿Había alguna circunstancia que agravase dicha acción: parentesco, matrimonio, consagración a Dios, menor de edad?
De acciones torpes he tenido varias, puesto que soy de las que se tropiezan consigo mismas, así que no te digo con la gente que me rodea! Pero me parece que cuando hablan de “acción torpe” no se refieren a ser torpe.



¿He asistido a diversiones que me ponían en ocasión próxima a pecar? ¿Me doy cuenta que ponerme en esas ocasiones es ya pecado?
Vamos, que ir a ver un espectáculo de Boys, está descartado. Jo!


¿He usado indevidamente del matrimonio? ¿He negado su derecho al otro cónyuge? ¿Hago uso del matrimonio solamente en aquellos días en que no puede haber descendencia sin tener motivos graves que justifiquen esta manera de actuar?
Primero: uso el matrimonio cuando nos da la gana a mi marido o a mí, si yo no quiero, digo no y es no, aquí no hay derechos que valgan.
Y segundo: tomo la píldora des de hace tantos años que ni me acuerdo, y ahora estoy planteándome ponerme un DIU.


¿He tomado fármacos para evitar los hijos? ¿He inducido a otras personas a que los tomen?
Ya lo he contestado antes.


¿He faltado a la fidelidad conyugal con pensamientos o de obra? ¿Mantengo amistades que son ocasión habitual de este pecado de infidelidad? ¿Estoy dispuesto a dejarlas?
De obra no he sido infiel, de pensamiento si, no por nada, pero creo que la imaginación no hace daño a nadie y si yo soy feliz pensando en como serian las cosas con el Capitan Jack de Torchwood, con cierto joven rubio o con quien me de la gana, pues genial. La verdad es que mi marido y yo nos contamos nuestros respectivos sueños eróticos y nos reímos un rato.


¿He robado algún objeto o alguna cantidad de dinero? ¿He reparado o restituido pudiendo hacerlo?
Robar no es mi estilo.


¿Retribuyo con justicia el trabajo de los demás? ¿Cumplo con exactitud mis deberes sociales: seguros, impuestos, etc?
Si.


¿He cumplido debidamente con mi trabajo, ganándome el sueldo que me corresponde? ¿He dejado, por pereza que se produzcan graves daños en mi trabajo? ¿Trabajo pensando que a Dios no se le deben ofrecer cosas mal hechas? ¿Facilito el trabajo a los demás o lo entorpezco de algún modo, p.e. con rencillas, derrotismo, interrupciones, etc? ¿He abusado de la confianza de mis superiores?
La verdad es que mas valdría que esto se lo preguntaran a los jefes que abusan de sus trabajadores, que les pagan un sueldo de mierda, que los coaccionan para que hagan más horas que un reloj y encima esperan que les estemos agradecidos.


Y por hoy hemos terminado, el próximo día la tercera y última entrega.

2 comentarios:

Meg dijo...

Llegamos a la parte "social-laboral"... que tampoco tiene desperdicio.

Me lo puedes mandar a mejugenia@gmail.com. Gracias por adelantado.

Nepomuk dijo...

Vale... ahora sí estoy convencido. En el infierno, ahí entre los demoños, hay una silla y una mesita plegable con un cartelito que pone para Nepomuk.