Ayer por la tarde, estando sentada en el chiringuito del parque con otras mamas del cole de mis monstruas, empezaron a comentar el tema del desabastecimiento de productos de primera necesidad que se nos avecinaba. He de reconocer que no me había acordado del tema de la huelga de transportistas y además nunca he sido muy alarmista por nada, y no pensé en que mis hijas pudieran llegar a morir de inanición por culpa de que su madre no hizo acopio de víveres.
Total, que llamo a mi maromo y le digo: coge el coche, ves a llenar el depósito y recógeme en el Dia, que voy a abastecernos.
Dentro del Dia parecía que se acercara la tercera guerra mundial, la de gente que había! Si hasta abrieron tres cajas! TRES! para poder cobrar a la multitud.
En fin, que me contagié del espíritu pre-crisis alimenticia reinante, y fui llenando mi carro con todo lo más importante en una casa con niñas pequeñas: leche, pan de molde, pan de leche, nocilla, galletas de dinosaurio, galletas de chocolate, galletas normales, colacao, cereales y para disimular también puse un par de litros de leche y una docena de huevos.
¡De otra cosa no, pero de bocadillos de nocilla nos vamos a jartar como llegue la crisis!
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1 comentario:
Era histerismo colectivo y se pasó en un par días.
Si todavía te queda nocilla, aquí tienes un parasitillo dispuesto a consumir los excedentes... :d
me vale con pan de ayer ¿eh?
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