martes, 29 de abril de 2008

EL SACRAMENTO DEL PERDON. PRIMERA PARTE.

El pasado fin de semana, mi consorte fue invitado por su hermano (el del Opus) a un retiro espiritual, cuando regresó me trajo unos trípticos con la esperanza de que me reencontrara con mi catolicismo perdido.
Uno de ellos se titula "El Sacramento del Perdón" y es una especie de cuestionario para ver que grado de pecaminosidad se tiene, aquí dejo una muestra.
¿He leído o retenido libros, revistas o periódicos que van contra la fe o la moral?
Bueno, me he leído El Código Da Vinci y me compro El Jueves cada semana.
¿Los di a leer a otros?
A cualquiera que me lo pida.
¿He faltado los domingos o días festivos a Misa? ¿He impedido que oigan la Santa Misa los que dependen de mí?
Si, he faltado todos y si por impedir se refiere a no recordarle a mi costilla la hora que es y que va a llegar tarde, pues si.
¿Creo todo lo que la Iglesia católica enseña? ¿Discuto sus mandatos, que son mandatos de Cristo?
No. Si.
¿Me he confesado y he comulgado por lo menos una vez al año?
La última vez fue el día de mi boda y va a hacer la friolera de 10 años.
¿He observado la abstinencia los viernes de Cuaresma?
Creo que se refiere a la costumbre familiar de ir al merendero a hacer una costellada el viernes santo.
¿He reñido con mi consorte? ¿Evito reprenderle, contradecirle o discutir delante de los hijos?
Veamos … la última discusión con mi consorte ha sido hace unas 12 horas, y la verdad es que no tengo por costumbre dejar a mis hijas en el descansillo de la escalera mientras discuto.
¿He escandalizado a otros incitándoles a pecar con mis conversaciones, mi modo de vestir, mi invitación a presenciar algún espectáculo o con el préstamo de algún libro o revista? ¿He tratado de reparar el escándalo?
Por partes, que seria de la vida sin esas conversaciones entre mujeres, en las que nos recomendamos nuevas posturas para avivar la pasión en nuestros matrimonios, esas reuniones de Tupper Sex en las que aprendemos la mejor manera de colocarnos las bolas chinas o cual es el mejor consolador. Que seria del matrimonio sin ese colocar a los hijos con alguien y esperar al marido con una bata de raso, sin nada debajo y una botellita de cava.
¿He participado de alguna manera en la realización de un aborto? ¿Me doy cuenta de que el aborto voluntariamente provocado, es un pecado muy grave, es decir, un crimen?
Por suerte no me he visto en la situación de tener que abortar. Pero como persona y mujer estoy plenamente a favor del aborto.
¿He sido gravemente imprudente en la conducción de vehículos a motor?
Si por imprudente se entiende el sacar los pies de los pedales y taparme los ojos con las manos mientras conducía por la autopista.
¿Me he embriagado o dejado llevar de la gula comiendo más de lo razonable? ¿He tomado drogas?
Ains! Que recuerdos, aquellas borracheras juveniles … Y lo de la gula, mi padre siempre dice: "Siempre queda un rinconcito en el estómago para un trozo más de pastel". A mi los porros me hacían vomitar, así que en el tema de drogas estoy limpia.
¿Me he deleitado en pensamientos y deseos impuros? ¿He mirado, hablado o leído cosas deshonestas?
El Cosmopolitan aconseja para mejorar tus relaciones sexuales el tener fantasías eróticas, mientras más guarras mejor, mientras practicas sexo con tu pareja. Uno de los mejores libros que he leído es El Decamerón, que es divertidísimo, también he leído a Pauline Reage y al Marqués de Sade. Creo que por aquí tampoco me salvo.
En la próxima entrega seguiré comentando el resto de la preguntas, pues son muchas y se está haciendo eterno.

5 comentarios:

Nepomuk dijo...

Lo del aborto me ha encantado xD ¿será que eso de realizar abortos puede ser algo cotidiano como montar en autobús o rascarse la rabadilla?

Alina dijo...

Supongo que deben creer que los que no seguimos los dictados de la Santa Madre Iglesia vamos provocando abortos a diestro y siniestro.

Anónimo dijo...

Con la iglesia hemos topado¡
Me encantaria hacer ese cuestionario,y que algun cura lo leyera,eso si,no me hago responsable de su estado mental despues de la lectura xD
un saludo

Meg dijo...

¿Tienes la posibilidad de escanear el tríptico y mandármelo por correo? Porque estoy que me muerdo las uñas para saber qué vendrá ahora...

Yo parto de una base inicial genial: No creo en Dios.
Por tanto, no creo en lo que dicen sus seguidores acerca de las conductas morales y religiosas a seguir.
Por tanto, no creo ni en los sacramentos ni en los pecados.
Por tanto, no peco.
Por tanto, no me tocan la moral, que ellos la tienen doble.

Tordus Merula dijo...

Desde luego, parece que no tienen otras cosas que hacer...cuánta restricción mental y corporal, con el gusto que da pecar...ver para creer. Lo del aborto me ha llamado mucho la atención, y tengo casos cercanos de amigas, madres solteras que han decidido llevar el embarazo hasta el final, y luego, si han querido bautizar a la criatura, el cura de turno se ha negado, pues es "hijo del pecado". Vaya una doble moral...Nos llaman hermanos en Cristo, pero la verdad es que hacemos los primos...aunque pagando, todos los caminos llevan a Roma o a La Rota